Un sabio/ La Plaza/

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Manuel Sánchez Salorio

Un día de perros. Beatriz se anunciaba peligrosa, es así como la llamaron a esta borrasca sustanciosa, hasta 80 litros por metro cuadrado decían, pero del dicho al hecho hay un trecho y si bien es verdad que el pequeño paraguas que llevé a Santiago quedó allí, en una papelera, porque su estructura la había derrotado Beatriz, la cosa no fue tan grave. El viaje en tren es coser y cantar, porque sales a las 12:10 de Ourense y con una conversación de amiga con la que coincides no te da tiempo ni de ponerte al corriente de su vida. A las 12:38 saliendo de la estación vía calle del Hórreo, donde cuecen el pescado legislativo de Galicia, y a la vuelta de la primera esquina ya está República Argentina, la calle que no el país, y al Tamboril a esperar al profesor. Se puede aconsejar este lugar por cálido sin que te asen con el precio, el menú es de 15euros y se come muy bien, sobre todo arroces. Bastante gente conocida que ha pisado elcercano algún día, como el caso de Manuel Lago Peñas o el de Laura Seara, estaban comiendo allí ayer, aunque no juntos; me pareció ver también a Marta Vispo de soslayo al irme pero no puedo asegurar que era ella pues si lo fuera me tenía que haber visto bien y seguro me saludaría ella a mí. El caso es que este preámbulo amplio de cotilleo social sirve de pórtico para realmente contar que mi comensal de ayer es un fuera de serie: Manuel Sánchez Salorio, un viejo profesor catedrático de Oftalmología, medalla de oro de Galicia, Honoris Causa de la Universidad de  Coimbra y un humanista de tal categoría que podría estar escuchándolo horas y horas sin levantarme de la silla ni para mear. El querido profesor y elcercano nos traemos un asunto entre manos que dará lugar al libro “La lección del Sábado”, que básicamente reunirá sus artículos a lo largo de años publicados como El Zaguán en La Voz de Galicia. Despachar con Salorio es tan fácil o más que con cualquiera pues a mayor tamaño intelectual más sencillez en el trato, consultando a uno cual aprendiz en lugar de catedrático. Realmente para mí resultan estas personas las grandes “autoridades” de la vida, y los trabajos por llevar adelante la misión cercana se ven compensados con la compañía excelsa que te regalan ciertos tratos no económicos pues de negocio sabemos poco. En fin, seguía lloviendo al salir de vuelta a la estación pero tampoco sin la fuerza que una buena cazadora no pudiera resistir. Esperando el tren algunos ourensanos más, de los de ida y vuelta todos los días como Eloina. Para ellos quizás no pero para los ocasionales como yo un paseo delicioso siempre.

 

La plaza

Ayer hablaban de la plaza de abastos en el periódico, de concursos, dineros, subvenciones, etc., pero a nadie se le ha ocurrido pensar todavía que podría dejar de ser plaza para ser gran hotel Balneario en el centro de la ciudad. No lo oí decir, por eso yo lo digo, porque en este pueblo querido que es Ourense las cosas se discuten cuando ya no hay remedio. Y se pierden oportunidades para siempre, véase el cruce de la avenida de la Habana con Curros Enriquez cuyo tráfico no podrá ser aliviado jamás por un posible túnel irrealizable ya por existir un parking subterráneo prolongado bastante innecesariamente; o la reforma de la carretera de Ponferrada donde también se perdió la oportunidad única de soterrar la carretera de entrada a la ciudad por esta vía y de unir el Campus universitario con una gran plaza. Pues por lo menos yo digo que se podría discutir perfectamente la idoneidad de la Plaza donde está actualmente operando y  cambiando zona verde de eta Alameda por el Rianxo. Discutir solo, que yo no soy urbanita ni tengo toda la información al respecto, pero de ahí a ninguna palabra al respecto, pues que no hay demasiada pasión por la ciudad.

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