Percepciones con YOSSO, EL BUITRE, y las playas de PARÍS

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Un hombre interesante

Simples zapatillas que hablan

Ayer conocí personalmente a este personaje que me resultó entrañable, José Porto García, que cuando hace poesía se hace llamar Xosé de Valbuxán y cuando firma sus pinturas, simplemente Yosso. Vino a presentar uno de sus libros, en este caso Itinerario Poético Seleccionado, donde escribe entre casi 700 páginas un grito que define su estado vital: “Debo estar solo, muy solo/ Y ser la noche muy negra/ Y hacer mucho, mucho frío …”. No estaban seguros sus amigos, pocos, muy pocos, también es verdad que él es raro -me cuenta uno de los que se preocupan ahora en vida de él- , no estaban seguros de que viniera, porque él escapa de cualquier acto, sociedad, que lo saque de su humilde morada y taoísmo. En una ocasión, que define al personaje, me siguen contando, viviendo de una pensión mínima no contributiva y con sus años en soledad absoluta, le ofrecen un trato con la Diputación de Baltar humano por el que a cambio de que su obra permanezca en una sala dedicada permanente a él en un lugar cultural del organismo oficial se hacen cargo de los gastos de residencia donde poder mantener una calidad de vida mejor que la que tenía; pues bien, el día anterior decide Yosso no acceder al trato porque “Non son merecentes da miña obra”. Pues así es este hombre al que se han referido con reconocimiento otros ilustres de la cultura gallega y española que lo será de la cultura gallega cuando ya no esté entre nosotros, seguro.

París

Yosso estuvo viviendo en París a donde se fue con veinte años para descubrir el mundo, las bibliotecas, museos y el estudio. De aquellas aún no había playa en Paris, ni siquiera la alegórica del 68: “debajo de las piedras encontraréis la playa”, como tampoco la había cuando yo mismo pasé dos veranos con 15 y 16 años y París era la luz también sexual porque aquí no se veía una teta (la censura) mientras en Pigalle entrábamos y salíamos mi hermano Santiago y yo del cine erótico como si fuera nuestro colegio de verano, donde aprendíamos lo que nos echasen… Pues bien, París ya tiene playa fluvial y es una pasada, la gente acude a ella a tomar el sol sobre la arena que transportaron a las riberas del Sena, y todos felices paliando lo que la costa proporciona de suyo natural con la alegría de que aquí, después del sol, puedes elegir donde disfrutar el resto del día, por lo menos en mi caso en que París es mi ciudad favorita. Como lo es según un ranking actual para los españoles que la eligen como primer destino de sus vacaciones. Y ahora yo me pregunto porque Ourense no piensa con ambición para el bienestar futuro de su gente, verdadero bienestar y no de artificio o humo, e imita a la capital parisina, tratando de hacer las orillas del río a su paso entre puentes la playa fluvial que podríamos disfrutar como se merece o pai Miño; por supuesto, el ambicioso plan pasaría por soterrar esa carretera que se mete como una viga en un ojo del Puente Romano. ¿Alguien por ahí, al respecto?

El Buitre

De buitres ya está bien la cosa. Siempre la propaganda oficial proveniente de otro Baltar, más pequeño que el citado en el párrafo primero. Siempre con el mismo argumento, la cantidad de gente que va a traer ahora a Ourense el Buitre, o Butragueño, desde que pasó unos días en la Ribeira Sacra ¿por su cuenta? ¿invitado por alguien privadamente? ¿invitado institucionalmente? A saber, pero que nos dejen de tratar como paletos, pues si a Baltar le va ser mitómano a muchos otros ni de coñas, o al menos nuestros admirados no lo son por tocar pelotas o cantar cosas como Obladi-Oblada por mucho que las toquen o canten bien, cual es el caso. De embajadores como el Buitre traídos por la diputación se lo pregunten a Paolo Vasile, Imanol Arias o Ana Rosa Quintana, a los que trajeron ya desde esta institución en otra época y con el mismo argumento de ser reclamo para la tierra del resto de la humanidad; entonces crearon el premio “Ourense mundo enteiro”. ¿Alguien les oyó a alguno de ellos hablar de Ourense ni siquiera en una ocasión? Pues eso. ¡ah!, y que conste que este hombre me cae bien, es educado y demás, pero su utilización para que su eco reverbere en favor de alguien en particular, no me cae del mismo lado, o sea, me cae mal.

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