CALENDARIO, de MANUEL JANEIRO

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         Cuando el profesor de literatura Mark Yaichinov le preguntaba a sus alumnos, ¿qué es un poema?, recibía respuestas como, “una pintura enpalabras” o“un modo de autoexpresión”. A pesar de sus esporádicos aciertos, las respuestas no dejaban satisfecho  a Yaichinov por lo que intentó otro camino. Pidió a sus alumnos que trajeran a clase algo que tuviera para ellos un significado personal, lo pusieran encima de la mesa, escribieran una frase en primera personacomo si fuesen la cosa que habían traído y pusieran en el comienzo de lo que iban a escribir la palabra “poema”. Uno de ellos escribió lo que sigue e intenten adivinar lo que había traído a clase:

Puedo parecer extraño o aterrador pero en realidad soy un dispositivo que ayuda a las personas a respirar. En circunstancias normales, nadie me necesita. Quiero decir que solo me usan en emergencias y por tiempo limitado. Si usted tiene suerte nunca me usará… pero puedo ver un tiempo futuro en el que todos tendrán que llevarme…

El estudiante había traído a la clase una máscara antigás… y había escrito un poema…

Las “cosas”que Janeiro nos trae en este poemariono son máscaras antigás, son meses, pero estos meses, como las máscaras, permiten respirar y ayudan a sobreviviren tiempos poco amables aunque conviene saber también, que un poema,como advertía este ingenioso y cautelosoprofesor, es una cosa extraña que opera como no lo hace ninguna otra cosa enel mundo y puede también inquietar. Este Calendarioinquieta. La poesía,es asunto peligroso que es necesario tratar con cuidado. A veces no puede evitar la cursilería; otras, tiene querencia por lo impenetrable; las menos, y es su misión principal, ilumina.

El peligro es casi el mismo para quien se atreva a presentar unos versos ajenos en público. No sé si podré evitarlo pero en cuanto al autor, me anticipo: este poemario elude este primer peligro. No es cursi, ni impenetrable, es iluminador.

El segundo peligro es más asunto de prologuistas y presentadores que de autores. Alguien dijo que los superlativos deben excluirse de cualquier crítica (o presentación) y sin embargo, no es fácil resistir la tentación de recurrir a ellos ante este Calendario. Rubén Darío dedicó una vez a don Miguel de Unamuno uno de sus libros. Decía Rubén: A don Miguel con admiración sincera pero restringida. Lo que aquí se restringe por pudor, no es la admiración, son los superlativos, pero convenir, convienen.

Los meses eran la clave, escribe Janeiro explicando las razones de su Calendario lo que no deja de ser revelador para alguien que tiene un mes iniciático como apellido y que decide escribir sus doce meses en el “apocalipsis” de sus 50 años cumplidos. Podría ser una Diario íntimo, que lo es, o más propiamente, un Mensuario, si esa palabra existiese pues cada uno de los doce meses-poemas que lo forman,tienesus hábitos, sus fenómenos naturales, encierran las costumbres de los vivientes y el aliento del tiempoo despiertan evocaciones futuristas pues no por azar, supongo, Alphaville, la distopía que Godard rodó en los sesenta, le da la niebla precisa a este Calendario para que las cosas, siendo lo que son, parezcan otras cosas. Los libros, como las nieblas, son seres vivos, a veces benévolos y acogedores, otras, malvados y siniestros. En laAlphavillesombría controlada por el gran ordenador Alfa60 que convierte en máquinas lógicas a sus habitantes, donde nadie vive en el pasado ni vivirá en el futuro sino en el presente, que elimina palabras en desuso, que prohíbe los ¿por qué? y exige los “puesto qué”, el espía LenyCaution, de los países exteriores, es interrogado por Alfa60:¿Sabe usted lo que transforma la noche en luz? le pregunta Alfa60. Leny responde: la poesía.

En su mes de agosto escribe Janeiro:

En Alphaville se ha prohibido la práctica de la poesía no referencial. Las palabras que siguen han de entenderse, por lo tanto, como una mera descripción de la realidad y nunca desde su orientación metafórica.

Los poemas de “La capital del dolor” de Paul Eluard que lee la protagonista, una seductora de nivel 3, esesa poesía prohibida que ilumina y redime Alphaville.  Al final de la película,Caution derrota a Alfa60 con un “poema” enigma. “No sé qué es eso… varios de mis circuitos buscan la solución de su enigma…” dice Alfa60…Si la encuentra se destruirá al mismo tiempo profetiza Caution y así ocurre.Si, la poesía es asunto peligroso al menos para las máquinas lógicas y sus clones humanos.

Cuando era psiquiatra pasé años buscando una manera de entender esas vidas solitarias que veía todos los días en la consulta para las que las herramientas del oficio no eran suficientes. Esa manera de entender,precisa e iluminadora, estaba escondida en un verso de Strettade Paul Celan al que Janeiro convoca en Calendario. Lo diré en gallego porque la traducción, sino mejora el original como a veces ocurre, que decía Borges, le hace justicia: En ningures preguntan por ti.

No conozco mejor manera de expresar una vida solitaria. Hace días, una mujer de más de 90 años, superviviente de Auschwitz, le contaba al periodista que la entrevistaba: cuando era niña en el campo de concentración, un oficial de las SS señalando el humo que salía de las chimeneas de los hornos crematorios me dijo: ese humo es tu madre… Paul Celan lo sabía: en ese mismo poema sobre los campos escribió: excavamos tumbas en el aire…

Eso es poesía. Nada de jitanjáforas, de juegos de palabras, de muros impenetrables de significantes, de rimas asonantes o consonantes… Hablamos de iluminaciones y los meses de este Calendariotienen esa propiedad:

Febrero

Allá, a lo lejos, parece distinguirse un espantapájaros. Puede significar que todavía alguien proyecta una siembra. Pero no, se trata de un andrajo de martes de carnaval que viene, como un poseso, alegrando despavorido la congelada soledad

Junio

Se queman rastrojos malignos, malas ramas muertas, maldades viejas como sillas y colchones señalados con los colores del insomnio y de las agonías.

¡Fuego!

Octubre

Sólo me queda la primera persona. Me gustaría poder usar la segunda. Siempre fue mi preferida: en singular, en plural. Tú, era mi padre, mi mujer… En algún tiempo usaba mucho el vosotros para los amigos y dentro había cuando menos dos tú a los que quería de veras. Mi hija también era tú. Le decía mucho, tú, tú, tú…

Leyendo estas “meses-cosas” podemos confirmar el diagnóstico de ese amigo de Janeiro que un día, después de leer Calendario le dijo: !Eres un hijo de puta…escribes como Dios!

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