• A EURO EL GRAMO

Sábado 20 de febrero, en As Neves. Cita anunciada y confirmada por todos. Alli estaban los tres matrimonios de Madrid y el solitario José Ramos (que gana una pasta gansa en la bolsa de Nueva York) más el personal de Ourense al completo; únicamente una falta, la del contracomilón que, en esta ocasión, iba a participar por primera vez en nuestra tradicional comida de angulas y lamprea. Es que…, tengo que ir con mis cuñados a Coruña; es que estoy malito de catarro o catarra, es que la biblioteca, es que la tertulia, es que el carajo, digo yo; y para colmo se nos pone a régimen, seguramente para volver a la pasarela. ¡Que manera de perder el honor!, que no el prestigio, que no tiene. Pero no por ello renuncia a escribir en esta sección, con lo cual tenemos a alguien que no come escribiendo sobre cosas de comer. Espero que Moncho gobierne con mano firme este desaguisado. Podríamos concluir que unos guisamos en estas páginas y otros “desaguisan”.

 

Día soleado, por lo que optamos por una terraza de la plaza del pueblo. Cuchillo y tabla para la enésima degustación de chorizos, añada 2.010; según Maribel, la mejor, con tres estrellas. El dueño del bar, sonrosado por el clima y, seguramente, también por el vino del Condado (excelente) toma asiento con nosotros. Botella de Condado y otra de Albariño, de peor calidad, por lo que para la tercera volvemos al Condado.

Casa Calviño, con distintos comedores, limpieza a prueba de algodón y una aceptable atención. La mejor opción, sin ninguna duda, de entre A Cañiza, Arbo, Crecente, Portugal, etc.,etc.

Ya en la mesa optamos por un Pesquera, al que sucedieron otros. Las angulas, para recordar…, toda la vida. Perfectas en todo; sólo el ruido de su hervor te prepara el cuerpo y el alma. En la boca pierde su pequeña dimensión y se engrandece llenándotela de alma, corazón y vida, como dirían Los Panchos. En cada bocado transcienden las olas del Atlántico desde el mar de los Sargazos y bendices ese encuentro fortuito, casi inimaginable e imposible entre tú y esas larvas de anguila nacidas al otro lado del Océano. Lo justo de ajo para hacer más sublime este acto litúrgico, con el que casi te haces creyente. Pero, como la muerte, esto también tiene un precio: 80 € la tarrina de 80 gramos, por lo que el gramo se dispensa a un Euro. Pero, haciéndolo con prudencia, de verdad que merece la pena.

Le siguió una degustación de lamprea rellena, con aplausos y silbidos desde las gradas. Para mi, también extraordinaria. Al fin, la Lamprea a la bordelesa, justificando su nombre Manolo Abella en respuesta a alguien que se atrevió a decir que comer lamprea era de bordes. Al tomarla en casa Calviño te das cuenta de que es un plato que no se puede pedir en cualquier sitio, donde puedes disfrutar más o menos, pero que nada tiene que ver con lo que allí contemplábamos y disfrutábamos.

El fin de semana había empezado el dia anterior, Viernes, por la zona de vinos, con Costeiras y mencías al gusto de cada cual, y con algún tropiezo en los sitios con dignidad, empezando por el Pérez, donde mezcla cocina a la última , con los tradicionales garbanzos o lentejas; también la Baiuca con su empanada, y el generoso Arco da Vella, donde Jose Antonio nos obsequia con su excelente tortilla y lacón asado. Por supuesto no puedo olvidar el Porta da Aira, donde cenamos los huevos rotos con tocino y donde Hipólito ostenta con orgullo el haber sido el primer profesional de la zona de los vinos, con copas a la altura de los mejores restaurantes, limpieza al detalle, materias primas inmejorables y una cocina y carta de vinos que ya quisieran otros que tanto presumen y no se sabe de qué. A este profesional le siguieron otros alumnos que han ido mejorando el trato y el servicio a la gente a la vez que restaurando los locales para convertirlos en lugares apetecibles para el uso y disfrute de los ourensanos y ourensanas.

Ahora no puedo olvidarme del apreciado Enrique, barcelonista acérrimo y anti madridista compulsivo, ya fallecido y, con la nostalgia del tiempo transcurrido, hacer una comparativa entre lo de antes y lo de ahora, representadas ambas épocas por Enrique y por Hipólito. Si decimos que Hipólito ha sido el auténtico impulsor de la calidad, tengo que recordar la respuesta de Enrique cuando le indicabas que el vino (en taza) estaba algo picado porque debía estar en el fondo del barril : E logo qué queres ¿Qué o beba eu?.

Por cierto que Ovidio reivindica desde hace muchos años la vuelta a la tradicional taza, tan arraigada en toda Galicia. A ver si toman buena nota en la Concejalía de Cultura e impulsan su presencia en las tabernas, pues no tiene porqué estar reñida con la buena copa. Que se olviden de “reinas magas” y de “Baltasares blancos” y hagan caso a Ovidio que sabe mucho de estas cosas.

El Domingo, con la despedida a los madrileños, que tanto visitan Ourense y, para completar el recorrido gastronómico, les obsequié con una cachucha servida por Manolo “ex del Montederramo”, ahumada como corresponde, que disfrutarán en Madrid este Fin de Semana, con una pequeña degustación de chorizos de la añada del 2010, la más socializada de todas hasta la fecha. ¡Que les aproveche!.

Carlos Abella "El comilón"

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