• REHEN LIBERADA

"Estoy muy contenta de estar en casa, pero mi felicidad solo será completa cuando regresen Albert y Roque", ha manifestado ante los medios Alicia Gámez, YA LIBERADA, poco después de bajar del avión, en alusión a sus dos compañeros de la ONG, que aún están en manos de Al Qaeda.

Gámez ha asegurado que ambos "están bien" y que han sido "tratados bien dentro de las limitaciones del desierto". Tras agradecer las gestiones del Gobierno y el apoyo de las "sociedades española y catalana" durante su cautiverio, ha expresado su deseo de descansar y de estar con su familia para recuperarse.

La vicepresidenta ha negado que el España hubiera pagado un rescate a cambio de la libertad de Gámez, ha elogiado la labor de los servicios diplomáticos y de inteligencia españoles y ha agradecido "la colaboración prestada por otros países", sin mencionar a ninguno en concreto. ¿Cien días de infierno para soltar sin nada a cambio...?

Pues sí, si hacemos caso de esto, de que el grupo que retiene a los cooperantes españoles consultó a Abu Hannas -el denominado juez del desierto, dirigente religioso del que sólo existe una fotografía donde se le ve oculto bajo su turbante y que lanza soflamas incendiarias sobre la necesidad de crear un nuevo califato y un Gobierno islámico en el Magreb. Sus discursos terminan siempre con la coletilla: "Pido a Alá morir por la yihad"- . Pues dicen que le preguntaron que hacer con la española y éste recomendó su liberación por el hecho de ser una mujer (sería por ser casi el dia internacional de la mujer).

Un manual clandestino sobre secuestros redactado supuestamente por Hannas titulado La ley de los prisioneros extranjeros, explica qué hacer y cómo tratar a los secuestrados. El documento establece que si hay una mujer entre los secuestrados se la puede tomar como esposa o liberarla, finalmente Hannas ha impuesto la puesta en libertad de Alicia Gámez por el hecho de ser mujer, según señalan fuentes cercanas a la negociación.

El manual, intervenido a uno de los salafistas más sanguinarios de AQMI, señala que si los secuestrados son enemigos (militares, policías o agentes secretos) hay autorización para matarlos; si no lo son, se debe negociar un rescate económico o un intercambio de prisioneros. Este es el caso de los otros dos secuestrados españoles Roque Pascual y Albert Vilalta por los que se pide, además de dinero, la puesta en libertad de varios presos de AQMI recluidos en el fortín de Lahsar en Nuakchot.



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